viernes, 22 de mayo de 2026

La hojarasca – Gabriel García Márquez

 

La contraportada

En La hojarasca nació Macondo, ese poblachón cercano a la costa atlántica colombiana que ya se ha convertido en uno de los grandes mitos de la literatura universal.

En Macondo transcurre la historia de un entierro imposible. Ha muerto un personaje extraño, un antiguo médico odiado por el pueblo, y un viejo coronel retirado, para cumplir una promesa, se ha empeñado en enterrarle ante la oposición de todo el pueblo y sus autoridades. Como en una tragedia griega el libro lleva como lema una cita de Antígona que recuerda la prohibición de enterrar el cuerpo del Polinices, el viejo coronel, su hija y su nieto van a cumplir la ominosa tarea. La acción, compuesta por la descripción de los preparativos para el entierro una media hora y los recuerdos de un cuarto de siglo de la historia de Macondo, de 1905 a 1928, se narra a través de los pensamientos de estos tres personajes.

«De pronto como si un remolino hubiera echado raíces en el centro del pueblo, llegó la compañía bananera perseguida por la hojarasca. Era una hojarasca revuelta, alborotada, formada por los desperdicios humanos y materiales de los otros pueblos: rastrojos de una guerra civil que cada vez parecía más remota e inverosímil. La hojarasca era implacable.»



Mi opinión

Hoy os traigo mi opinión de La hojarasca, la primera obra publicada por Gabriel García Márquez en 1955, donde aparece por primera vez el pueblo de Macondo.

La historia gira alrededor de la muerte del doctor del pueblo. Un hombre odiado por todo el mundo menos por el viejo coronel que se hace cargo de velarlo junto con su hija y su nieto. A partir de aquí retrocederemos en el tiempo hasta el día en que llegó el médico a Macondo con una carta de recomendación del coronel Aureliano Buendia.

Por medio de monólogos interiores y de recuerdos, el abuelo, la hija y el nieto nos contaran como están viviendo esa incomoda situación. El viejo coronel se siente en deuda con ese hombre y le prometió que se encargaría de su entierro cuando le llegara su hora. Isabel, su hija, sentada en aquella habitación asfixiante recuerda a su marido. Y el nieto, abrumado por aquel cuerpo inmóvil estirado en la cama prefiere pensar en sus amigos, sobre todo en Abraham. Los personajes también nos trasladaran a los buenos tiempos de Macondo cuando era un lugar boyante con la llegada de una compañía bananera. Con el tiempo se ha convertido en un hervidero de supersticiones, rencores y odio.

Como ya comenté en otra entrada, hasta este año pasado no había leído a García Márquez. Eso del realismo mágico no lo veía para mí, pero no todo es realismo mágico en el nobel colombiano. Según la información que he encontrado, tanto en La hojarasca como en El coronel no tiene quien le escriba se intuyen algunos detalles que luego utilizaría en sus obras más conocidas pero no se consideran estas obras dentro del realismo mágico. Lo que si he encontrado en este título ha sido una maestría inigualable a la hora de manejar los tiempos, de intercalar las narraciones unas con otras sin que nos perdamos en ningún momento y como nos traslada, en tan pocas páginas con tan pocos detalles, a ese ambiente asfixiante que viven los personajes.

No dejéis de leer La hojarasca, ni a García Márquez. Nunca es tarde para descubrir libros imprescindibles. Un saludo y buenas lecturas.



El autor

Gabriel García Márquez (1927- 2014), nacido en Colombia, es una de las figuras más importantes e influyentes de la literatura universal. Ganador del Premio Nobel de Literatura en 1982, fue, además de novelista, cuentista, ensayista, crítico cinematográfico, autor de guiones y, sobre todo, un intelectual comprometido con los grandes problemas de nuestro tiempo, y en primer término con los que afectaban a su amada Colombia y a Hispanoamérica en general. Máxima figura del llamado «realismo mágico», en el que historia e imaginación tejen el tapiz de una literatura viva, que respira por todos sus poros, fue en definitiva el hacedor de uno de los mundos narrativos más densos de significado que ha dado la lengua española en el siglo XX. Entre sus novelas más importantes figuran Cien años de soledad, El coronel no tiene quien le escriba, Relato de un náufrago, Crónica de una muerte anunciada, La mala hora, El general en su laberinto, el libro de relatos Doce cuentos peregrinos, El amor en los tiempos del cólera y Diatriba de amor contra un hombre sentado. En el año 2002 publicó la primera parte de su autobiografía, Vivir para contarla; en 2004 volvió a la ficción con Memorias de mis putas tristes, y en 2012 sus relatos fueron recopilados en Todos los cuentos. En agosto nos vemos (2024) es su novela inédita.


jueves, 7 de mayo de 2026

Empezando mayo

Mes nuevo y lecturas nuevas. Estos días me pasé por la biblioteca para ver las novedades. No quería entretenerme mucho, así que cuando vi que estaban disponibles los últimos de Luis Landero, Cristina Fernández Cubas y el de Corina Oproae que había visto en uno de los programas de Un país para leerlo, dejé de buscar.

El primero que he leído ha sido precisamente el de la autora rumana. Me ha encantado la historia de la niña protagonista y la forma de escribir de Oproae, intentaré hacerle una reseña estos días. Ahora estoy con los cuentos de Fernández Cubas. Voy más o menos por la mitad, tienen un halo de misterio que me está gustando. Cuando los termine me estrenaré con Landero, un escritor que todavía no he leído y que tengo ganas de descubrir con su nuevo libro.

Os dejo las sinopsis para que los conozcáis.


La casa limón – Corina Oproae

Refugiada bajo la mesa y rodeada de libros en el comedor familiar, la niña protagonista de esta historia piensa que ha provocado la enfermedad de su padre sin querer. Él le había prometido que la libraría de cualquier dolor, porque conoce la magia de apropiárselos, y ella, que ha sufrido la picadura de una abeja en la nuca, cree que ha cumplido su promesa. Ahora el padre está convaleciente con sus tíos, porque la madre, que trabaja todo el día en el hospital, no puede cuidarlo, y la niña seguirá esperando noticias de él, incluso durante el verano que pasa con sus abuelos, en una Transilvania rural en la que perviven supersticiones y costumbres ancestrales. Tal vez todo se torció cuando la familia tuvo que trasladarse al nuevo bloque de viviendas y abandonar su casa limón. Entre restricciones y delaciones a la infame Securitate, ignoran que se acerca el fin de la dictadura en la Rumanía de los años ochenta.


Lo que no se ve - Cristina Fernández Cubas

Dos hermanas ya ancianas juegan a representar su película favorita de juventud: una cinta inquietante. Dos adolescentes, compañeras de clase, se descubren crudamente con otra mirada el día de fin de curso. Una mujer evoca, muchos años después, la fiesta en que sus amigos universitarios se atrevieron a invocar al Otro, una tarde que cambió para siempre sus vidas. ¿Puede producirse entre humanos una interacción semejante a la que se da entre algunas plantas…? En una ciudad italiana, a la que ha viajado para acompañar a su pareja, un hombre accede a la zona en obras de la catedral donde recibirá un mandato con consecuencias imprevistas. Una mujer cruza acalorada la calzada atestada de coches y, tras un conato de desvanecimiento, repara en una curiosa tienda nueva en el barrio. Con un magistral uso de la psicología e introduciendo sutiles perturbaciones en la experiencia cotidiana, las historias de Lo que no se ve rozan a menudo lo inexplicable, lo terrorífico, pero también lo no dicho, lo que intuimos y no sabemos expresar, o lo que inesperadamente nos cambia y no olvidaremos ya nunca. 


Coloquio de invierno – Luis Landero

Siete personajes se quedan atrapados en un hotel rural durante la tormenta de nieve Filomena. Sin cobertura ni conexiones, pero sí con víveres, deciden animar la espera contándose historias, y de ese diálogo, al que se suman los dos hosteleros, saldrán anécdotas que ocuparán ritualmente cada sobremesa, y que no solo les permitirán conocerse entre sí, sino también debatir y aprender de las vidas de los otros. Con el dominio magistral del relato oral de un autor como Landero, las historias que se cuentan estos desconocidos pronto se convierten en confesiones de sus peripecias vitales hechas al calor del momento, en narraciones de algunas experiencias que les han marcado de por vida y que se suceden y entrelazan con auténtica intriga y emoción. Homenaje a las novelas dialogadas clásicas, pequeño Decamerón de nuestros días y sucesión cervantina de relatos ejemplares, Coloquio de invierno es una delicia literaria de principio a fin, un nuevo regalo de un escritor que ha afianzado libro a libro su condición de clásico contemporáneo.


Y vosotros, ¿cómo empezáis la semana?