La
contraportada
En
La hojarasca nació Macondo, ese poblachón cercano a la costa
atlántica colombiana que ya se ha convertido en uno de los grandes
mitos de la literatura universal.
En
Macondo transcurre la historia de un entierro imposible. Ha muerto un
personaje extraño, un antiguo médico odiado por el pueblo, y un
viejo coronel retirado, para cumplir una promesa, se ha empeñado en
enterrarle ante la oposición de todo el pueblo y sus autoridades.
Como en una tragedia griega el libro lleva como lema una cita de
Antígona que recuerda la prohibición de enterrar el cuerpo del
Polinices, el viejo coronel, su hija y su nieto van a cumplir la
ominosa tarea. La acción, compuesta por la descripción de los
preparativos para el entierro una media hora y los recuerdos de un
cuarto de siglo de la historia de Macondo, de 1905 a 1928, se narra a
través de los pensamientos de estos tres personajes.
«De
pronto como si un remolino hubiera echado raíces en el centro del
pueblo, llegó la compañía bananera perseguida por la hojarasca.
Era una hojarasca revuelta, alborotada, formada por los desperdicios
humanos y materiales de los otros pueblos: rastrojos de una guerra
civil que cada vez parecía más remota e inverosímil. La hojarasca
era implacable.»
Mi
opinión
Hoy
os traigo mi opinión de La
hojarasca,
la primera obra publicada por Gabriel
García Márquez
en 1955, donde aparece por primera vez el pueblo de Macondo.
La
historia gira alrededor de la muerte del doctor del pueblo. Un hombre
odiado por todo el mundo menos por el viejo coronel que se hace cargo
de velarlo junto con su hija y su nieto. A partir de aquí
retrocederemos en el tiempo hasta el día en que llegó el médico a
Macondo con una carta de recomendación del coronel Aureliano
Buendia.
Por
medio de monólogos interiores y de recuerdos, el abuelo, la hija y
el nieto nos contaran como están viviendo esa incomoda situación.
El viejo coronel se siente en deuda con ese hombre y le prometió que
se encargaría de su entierro cuando le llegara su hora. Isabel, su
hija, sentada en aquella habitación asfixiante recuerda a su marido.
Y el nieto, abrumado por aquel cuerpo inmóvil estirado en la cama
prefiere pensar en sus amigos, sobre todo en Abraham. Los personajes
también nos trasladaran a los buenos tiempos de Macondo cuando era
un lugar boyante con la llegada de una compañía bananera. Con el
tiempo se ha convertido en un hervidero de supersticiones, rencores y
odio.
Como
ya comenté en otra entrada, hasta este año pasado no había leído
a García Márquez. Eso del realismo mágico no lo veía para mí,
pero no todo es realismo mágico en el nobel colombiano. Según la
información que he encontrado, tanto en La
hojarasca como
en El
coronel no tiene quien le escriba
se intuyen algunos detalles que luego utilizaría en sus obras más
conocidas pero no se consideran estas obras dentro del realismo
mágico. Lo que si he encontrado en este título ha sido una maestría
inigualable a la hora de manejar los tiempos, de intercalar las
narraciones unas con otras sin que nos perdamos en ningún momento y
como nos traslada, en tan pocas páginas con tan pocos detalles, a
ese ambiente asfixiante que viven los
personajes.
No
dejéis de leer La hojarasca, ni a García
Márquez.
Nunca es tarde para descubrir libros imprescindibles. Un saludo y
buenas lecturas.
El
autor
Gabriel
García Márquez (1927- 2014), nacido en Colombia, es una de las
figuras más importantes e influyentes de la literatura universal.
Ganador del Premio Nobel de Literatura en 1982, fue, además de
novelista, cuentista, ensayista, crítico cinematográfico, autor de
guiones y, sobre todo, un intelectual comprometido con los grandes
problemas de nuestro tiempo, y en primer término con los que
afectaban a su amada Colombia y a Hispanoamérica en general. Máxima
figura del llamado «realismo mágico», en el que historia e
imaginación tejen el tapiz de una literatura viva, que respira por
todos sus poros, fue en definitiva el hacedor de uno de los mundos
narrativos más densos de significado que ha dado la lengua española
en el siglo XX. Entre sus novelas más importantes figuran Cien años
de soledad, El coronel no tiene quien le escriba, Relato de un
náufrago, Crónica de una muerte anunciada, La mala hora, El general
en su laberinto, el libro de relatos Doce cuentos peregrinos, El amor
en los tiempos del cólera y Diatriba de amor contra un hombre
sentado. En el año 2002 publicó la primera parte de su
autobiografía, Vivir para contarla; en 2004 volvió a la ficción
con Memorias de mis putas tristes, y en 2012 sus relatos fueron
recopilados en Todos los cuentos. En agosto nos vemos (2024) es su
novela inédita.