La contraportada
“Platero
y yo” es el mejor conjunto de poemas en prosa de la literatura española.
Lectura de niños y adultos en todos los países de habla hispana. Traducido a
las más importantes lenguas de cultura. Libro que es, entre otras cosas, elegía
andaluza, autobiografía lírica, inmortalización del pueblo natal del autor y
creación de un mito imperecedero: el burrillo de Moguer. Michael P. Predmore,
especialista en la obra de Juan Ramón, ofrece en este volumen el texto cuidado
de la edición alargada (1917), cuatro apéndices y un estudio de esta obra clave
de la literatura contemporánea.
Mi opinión
Como
ya os comenté cuando os anuncié que me apuntaba al Reto 100 años con Platero que nos proponía Zeno, desde el blog Lo que
leo y punto, me hacía especial ilusión volver a leer este libro que leí hace
muchísimo tiempo en el colegio.
En
este libro es el propio autor Juan Ramón
Jiménez quien le cuenta a Platero,
nuestro protagonista, todo lo que ocurre
a su alrededor desde recuerdos de su infancia o personajes curiosos del
lugar hasta las penurias por las que
pasa la gente del campo en aquel tiempo todo desde la mirada del autor. Un punto de vista sencillo, sensible y a
veces crítico. Una crítica dirigida fundamentalmente
a la crueldad ejercida contra los más indefensos, los animales y los niños. Además
de retratar la realidad social y el
paisaje de Moguer seremos testigos del gran cariño que Juan Ramón siente por el
entrañable burrito al que trata como si fuera un niño pequeño.
Una
de las cosas que no sabía era que Juan Ramón Jiménez no escribió Platero y yo
para los niños, según explica la página de Wikipedia, en un «prologuillo» de la
primera edición aclaraba:
«Yo nunca he escrito ni escribiré
nada para niños, porque creo que el niño puede leer los libros que lee el
hombre, con determinadas excepciones que a todos se le ocurren».
Aunque
no este escrito para ellos es indudable que el mensaje de amor por los animales y respeto por la naturaleza que
respira este libro llega a todos los públicos no solo a los más pequeños.
En
definitiva una lectura que me ha
trasportado a mi infancia y que me ha
servido para comprender mejor este clásico, un saludo y buenas lecturas.
Y
empieza así …
“Platero es pequeño, peludo, suave;
tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo
los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal
negro. Lo dejo suelto y se va al prado y acaricia tibiamente, rozándolas
apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas... Lo llamo dulcemente:
¿Platero?, y viene a mí con un trotecillo alegre, que parece que se ríe, en no
sé qué cascabeleo ideal...”
El autor
Juan Ramón Jiménez nació el 23 de
diciembre de 1881 en la casa número dos de la calle de la
Ribera de Moguer (Huelva). Era hijo
de Víctor Jiménez, natural de Nestares, la Rioja, y de Purificación Mantecón,
quienes se dedicaban al comercio de vinos. Ganador
del Premio Nobel de Literatura en 1956, por el conjunto de su obra,
designándose como trabajo destacado de la misma, la narración lírica Platero y
yo. Murió dos años más tarde en San Juan, Puerto Rico, 29 de mayo de 1958.