604
- Emily Dickinson
¡Qué bueno regresar a mis libros!
—término de
los fatigados días—.
Casi compensa la
abstinencia,
y el dolor se olvida con el placer.
Como aromas que confortan a los invitados
en el
banquete, mientras esperan,
esta fragancia aligera el
tiempo hasta que llego
a mi pequeña biblioteca.
Puede haber desolación afuera,
lejanos pasos de
hombres que padecen,
pero la fiesta suprime la
noche
y hay campanas, interiormente.
Doy las gracias a estos Parientes del Estante.
Sus
caras apergaminadas
nos enamoran mientras
esperamos,
y nos satisfacen al alcanzarlas.
